sábado, 21 de marzo de 2026

Elefante: o de cómo lo cotidiano es trastocado

Era enero de 2017. Aquella mañana como cualquier otra, en un colegio de la ciudad de Monterrey, todo parecía tranquilo, los padres y madres acompañaban a sus hijos a la entrada del centro educativo para que, en unos minutos -cada uno- ingresara a sus aulas para dar inicio a sus actividades escolares. Sin embargo, aquella tranquilidad neolenense en poco tiempo se vería alterada por un hecho del que -para entonces- solo se tenían noticias por lo que suele pasar en el país vecino: un adolescente llegó cargado con una pistola para que poco después de las 8 am, la sacara de su mochila y desde su butaca comenzara a dispararle a sus compañeros y maestra; para que después de 7 disparon, el arma la dirigiera a su cabeza y se quitara la vida. Aquel lamentable evento fue grabado por las cámaras de seguridad del salón de clases, para que -en pocos minutos- México y el mundo fueran testigos de aquel desafortunado y lamentable hecho.

Casos como estos, si bien pueden ser comunes en Estados Unidos, lo cierto es que a lo largo del actual siglo, cada vez más adolescentes y jóvenes en otros países, se ven involucrado en acontecimientos que pueder ser la evidencia del posible deterioro de la salud mental que viven sus protagonistas, pero también tambén de algunos otros factores o variables que pueden escapar a la comprensión humana, incluso de los propios especialistas; pues tal como se ha visto en distintas series policiácas, documentales y películas, la razón de fondo del porqué un joven decide tomar un arma para masacrar a sus compañeros de colegio, sigue siendo complejo, aun cuando hay evidencias circunstanciales que suelen llevar a la autoridad a señalar que algo que leían, veían o jugaban, pudo ser el factor detonante de sus actos criminales. 

Van Sant (Drugstore Cowboy, 1989;  My own private Idaho,  1991; Todo por un sueño, 1995; Descubriendo a Forrester, 2000), director, guinista y productor independiente norteamericano, a quienes se llegó a conocer al inicio de su carrera con un conspicuo representante del New Queer Cinema, con su Elephant (2003), su duodécima película recrea, pero sobre todo logra retratar la complejidad humana juvenil, a la luz de los acontecimientos del tiroteo que se diera en un colegio de Colombine, en los Estados Unidos.  

No son pocas las películas en donde este tipo de eventos violentos han sido llevadas al séptimo arte, lo que ha dado ocasión a los espectadores de hurgar en los entretelones humanos de aquellos jóvenes que se ven envueltos en este tipo de sucesos. Así, en cintas como Klass (Rag, 2007), nos acercamos a los complicados días de un adolescente que sufre acoso hasta que cansado decide asumirse como un "ángel vengador" a través de una masacre escolar. Por su parte, True dirties (Johnson, 2013) apela al found footage, para contar la historia de un par de jóvenes que deciden filmar una masacre real en su colegio y cuya manufactura muestra la delgada línea roja entre una historia real y la ficción. En esta tesitura, We need to talk Kevin (Ramsay, 2012) penetra en el ámbito familiar para ir construyen el perfil de un niño hasta alcanzar la adolescencia, para presente lo complicado que es reconocer síntomas vinculados a una mentalidad y comportamiento errático de un miembro de la familia, hasta que ya es demasiado tarde. Finalmente, desde el terreno documental,  Bowling for Columbine (Moore, 2002) y Newtown (Snyder, 2016), presentan el recuento de dos masacres escolares desde un punto de vista realista, haciendo acopio de testimonios para darle presencia a la experiencia postraumática de quienes fueron víctimas de aquel oscuro día. 


Y es que igual que pasara en el caso mexicano, tras seguir desde las alturas a un auto por los suburbios de una ciudad hasta que quien conduce y su acompañante llegan a su destino: el colegio que será el escenario de un acontecimiento que marcaría las vidas de quienes lo vivieron. El director de Elefante, ya muestra el tono como la atmósfera y los recursos de los que echará mano para recrear una mañana plácida en la que -como a diario ocurría- las dinámicas y actividades que distinguían a aquel centro educativo, se verían alteradas por la decisión de dos jóvenes de tomar por asalto su colegio, para dar asesinar a todos aquellos que se encontraran en su camino, cual "ajuste de cuentas", por motivos del que en la cinta apenas y pueden reconocerse algunos guiños.

Tras ver esta película, te invito a que la analices, para lo cual te propongo los siguientes criterios:

  1. Acepta la invitación que se te hace a tu correo de estudiante, para que seas colaborador del blog a partir de esta entrega.
  2. Para la entrega de esta actividad, deberás abrir en el blog una Nueva entrada, para que ingreses a la interface del blog, pongas título a tu entrega y redactes en un texto de entre 700 y 800 palabras tu análisis.
  3. Tu análisis debe iniciar describiendo el contexto en que se desarrolla la película, para que destaques aquellos elementos técnicos vinculados al ritmo, al espacio y el tiempo, que consideres oportuno destacar.
  4. Hecho lo anterior, en no más de 100 palabras redacta la sinopsis de la película.
  5. A partir de allí, mencioona 3 eventos que consideres son clave para entender la estructura narrativa de la película, en donde puedas referir a algunos de los personajes protagonicos o incidentales que te parezcan oportunos mencionar.
  6. Posteriormente déjate lleva por la impresión que te ha causado la cinta y complementa tu ejercicio con recursos que ilustren tu abordaje: imágenes, ligas a fuentes, clips ilsutrativos. 
  7. Tu último apunte debe ser para explicar porqué consideras que la película se llama Elephant.

 







sábado, 21 de febrero de 2026

La hermanastra vea o la revisión de un clásico

La literatura clásica infantil ha sido uno de los recursos de los que se valen las sociedades para generar una experiencia de aprendizaje que oriente en lo moral y educativo al público infantil. Muchas de esas historias que, a través del cuento o relato corto, autores como los hermanos Grimm heredaron al mundo, llegaron a tener un antecedente en las tradiciones orales de muchos pueblos del mundo, en especial de Europa.

Sin embargo, llegaría el cine de la mano de Disney y aquellas viejas historias tendrían acceso a un público masivo, especialmente infantil, experiencia que devendría en el modelado y percepción de una infancia que, por generaciones que crecerían acompañadas de una representación muchas veces maquillada frente al relato original, en ocasiones truculento, violento o con tintes sexuales; por lo que el conocimiento que sobre esas historias llegaron a tener los niños que crecieron consumiendo este cine, en ocasiones idealizó a los personajes y su vida. 



En los últimos años, parece que estamos asistiendo a una revisión propositiva de aquellas historias desde aquel día que fuera estrenada Shrek (Adamson y Jenson, 2001), una película que juguetona y satírica revisó al cuento de hadas y terminó por desmontar algunas lecturas y creencias que se tenían de los cuentos clásicos. Vendrían obras como El laberinto del fauno (Del Toro, 2006), Blanca Nieves y el cazador (Sanders, 2012), En el bosque (Marshal, 2015)  y, por supuesto, La hermanastra fea (Blichfeld, 2025).

Esta cinta toma como premisa los avatares que vive Elvira (Lean Miren) quien, dispuesta a lo que sea para alcanzar la belleza estándar del reino en donde vive, hace de todo, en particular ante la convocatoria para asistir al baile de palacio, en donde el príncipe Julián (Isac Calmroth) se comprometerá con aquella dama que elija.

A partir de la vista que hemos hecho de esta película, te quiero dar la oportunidad de reflexionar sobre la cinta, para lo cual te propongo los siguientes ejes:

  1. Identifica aquellos elementos del contexto de la película que te parezcan significativos y argumenta las razones de por qué así los consideras.
  2. Recupera el perfil de los personajes y haz aquellos apuntes que consideres que permiten comprender el porqué de su actuar.
  3. Finalmente, reflexiona sobre lo que enseña esta historia en el contexto contemporáneo y cómo debiera ser comprendida por tu generación.
  4. Tu comentario no debe ser mayor a 300 palabras.








sábado, 14 de febrero de 2026

Cinema paradiso o de cómo el cine


Desde que el cine, cine es, ha mostrado a lo largo de su historia no sólo ser una industria, sino un medio capaz de evocar momentos entrañables de la propia historia de las sociedades y culturas, siempre al cobijo de formas elocuentes para hacer significativos aquellos relatos que pueden llegar a recrear con profundo sentido  eventos como las propias vidas de sus personajes; en donde lo estético, creativo, lúcido, entrañable son recursos de los que hecha mano un realizador para poder involucrar al espectador en su puesta en escena, para lograr con ello, dramas memorables que terminar por anidar en el corazón, el ánimo, el álma de quienes de la contemplación pasar al reconocimiento que una película los ha marcado y dejado huella para siempre.

Tal puede ser el caso de una cinta como Cinema Paradiso (Tornatore, 1988),  una entrañable cinta que llegara a marcar a toda una generación de aficionados y amantes del cine, al ser ella misma un homenaje al llamado Séptimo Arte y en la que su director le da voz y presencia al cine, para que sea él mismo quien revise, muestre y reflexione sobre su propia condición de personaje con atributos para verse a sí mismo y entablar con el espectador una comunión conmovedora, al narrar la historia de un pequeño niño de algún pueblo italiano quien encontró en un viejo proyeccionista, el calor paterno que no pudo tener en casa, para que de su mano y sus enseñanzas terminara por enamorarse de un medio a través del cual -cada semana- se asomaba al mundo y la vida misma, en aquellos instantes de gloria de una fábrica de sueños que viviría una etapa de crísis y con ello el cierre del espacio de entretenimiento que llegó a tener aquel pueblo que terminó siendo testigo del momento crepuscular que vivió el cine cuando la modernidad se hizo presenta, lo mismo con la llegada del mercado de video que por la apuesta de un desarrollo urbano que no tuvo contemplación con la arquitectura de un recinto a través del cual se pudo contar la historia misma de aquella comunidad pueblerina. 

En ese contexto, como un primer acercamiento al cine, quiero que hables de tu propia experiencia como un joven que ha tenido ocasión de disfrutar del cine, para lo cual te propongo que reflexiones sobre las siguientes preguntas y puedas -a partir de ella- hacer debajo de estas líneas tu comentario.

  1. ¿Qué conectarías, desde tu propia experiencia como persona, con algún pasaje que hayas visto o reconocido en la película?
  2. ¿Qué momento de la película te pudo parecer particularmente significativo en la propia trama de la obra?
Es importante que no respondas como si fuera un cuestionario, sino que desarrolles un breve texto en prosa de no más de 250 palabras, en donde las preguntas planteadas te permitan reflexionar sobre lo solicitado. Para ello, ve el tono del primer párrafo de esta actividad. 



sábado, 10 de mayo de 2025

Climax: o de cómo una noche desenfrenada replantea las vidas

El terreno de las artes y sus formas de expresión, suelen ser mundo distante y distinto a las convenciones desde las que toda persona a diario construye su vivir. La creatividad, la imaginación, la disciplina, el atrevimiento y el oficio, son aspectos que suelen destacarse en el mundo artístico, al que solemos acercarnos a través de otras artes, como sería la literatura y el cine. 

En ese contexto, no son pocas las películas que recrean historias o las vidas de creadores, de artistas, quienes han dejado tras de sí una huella o bien su vida, se caracterizó por lo aciago, razón por la cual, el espectador alcanza a comprender universos negados por lo distante al propio existir de quien termina por admirar y reconocer el valor de una vida que a su paso ha dejado en herencia parte de un arte.

El tratamiento que suele darle el cine a estas historias, termina por hacer inteligible un mundo que, en sus entretelones, no suele ser para todos; en especial cuando el tono, la puesta en escena recrea o exhibe una historia que no concede respiro al espectador para penetrar y explorar en tales universos.

Así, una película Climax (Noé, 2018) es una cinta belga-francés que puede ser clasificada dentro del musical pero sin duda con cierto grado de terror por los extremos a donde la trama llega, al narrar el encuentro que un grupo de jóvenes bailarines tienen para celebrar una fiesta que deviene pesadilla, cuando la droga se fusiona con el alcohol. Sin duda, se está ante una película con un diseño visual intenso, que desde su inicio va construyendo una narrativa que sacude, alucina con la puesta en escena de coreografías avasalladoras que se conjugan con una arquitectura visual avasallante.



A partir de esta película te proponemos la producción de un podcast como formato que te permita hacer del modelo de Cassetti y Di chío, el recurso desde el cual acercarte a esta cinta en términos críticos, para lo cual debes seguir los siguientes criterios generales

  • Analiza la estructura narrativa de la película, para que identifiques aquellos momentos particularmente significativos.
  • Reconoce y describe una o dos secuencias que sean clave en la historia.
  • Reflexiona sobre los recursos técnicos y visuales, para que comprendas e interpretes las razones del porqué el director decide la forma en que la secuencias que has seleccionados ha empleado la arquitectura correspondiente.
Criterios de estructura
  1. Inicia con un apunte sobre algunas películas que han hablado de arte dancístico. 
  2. Haz una breve introducción a la película Climax, en donde destaques su sinopsis.
  3. Menciona las 2 secuencia que destacaras para profundizar en la puesta en escena.
  4. Argumenta las razones del porqué para este ejercicio vas a emplear el modelo de recorrido del análisis propuesto por Casetti y Di Chío, apuntando de sus elementos el que enfatizarás.
  5. Produce tu podcast con una duración no mayor a 5 minutos.
  6. Comparte en EMINUS la liga del sitio en donde has subido tu trabajo. 


miércoles, 9 de abril de 2025

Nosferatu O Del Mito Vampírico

Edgar López Narváez (zs23001922)

Y Dios dijo: “Hágase la luz, y la luz se hizo” (Génesis 1:1). 

El primer artista documentado en la historia fue Dios (Jehová, Yahvé, Adonaí, Alá). Creó los cielos, la tierra, el mar, la flora y fauna de este planeta. Luego creó al hombre, y con ello, llegó el arte humano, desde las pinturas rupestres, hasta las magníficas esculturas griegas. Con forme pasaba el tiempo, el hombre iba evolucionando cada vez más y más, y con esto, sus conocimientos y recursos.

Dentro del continente europeo, en la Alemania del siglo XX surgió un nuevo movimiento artístico: El Expresionismo; un movimiento que defendió un arte basado en las emociones y la experiencia humana contra el racionalismo del impresionismo y el realismo, procurando representar el mundo subjetivo del artista de manera intensa e inquietante.

Nosferatu (1922), dirigida por FW Murnau, es sin duda una de las obras más representativas de este movimiento. Inspirada ligeramente en la novela Drácula de Bram Stoker (1897), la película no solo fue pionera en el cine de terror, sino que también definió los rasgos visuales y simbólicos del mito del vampiro. Desde entonces, esta figura ha evolucionado, pero siempre vuelve, como las sombras al anochecer, para reflejar los miedos más profundos del ser humano.

El expresionismo surgió en Alemania en los años 1910-1920, influenciado por el arte, el teatro y la literatura. En el cine, se manifiesta con escenografías artificiales, ángulos torcidos, luces dramáticas y sombras alargadas, todo con el objetivo de representar la psique alterada de los personajes. No busca el realismo, sino la emoción pura.

El contexto histórico no es menor: Alemania acababa de perder la guerra, vivía una inflación galopante y una fuerte inestabilidad social. En este clima de pesimismo, el expresionismo fue una forma de exteriorizar la angustia colectiva.

La historia de Nosferatu es conocida: el conde Orlok viaja desde los Cárpatos a la ciudad de Wisborg trayendo consigo una plaga. Pero más allá del argumento, la película es una obra maestra por su atmósfera y simbolismo.

Murnau construye al monstruo con mínimos recursos, pero con una fuerza visual impresionante: Orlok no necesita palabras, su sola figura alargada, sus uñas, su mirada, su silueta proyectada en la pared, son suficientes para provocar inquietud.

Visualmente, destacan las ubicaciones reales combinadas con la manipulación de la luz natural. Aunque no utilizamos escenarios distorsionados como en Caligari , Murnau logró una estética expresionista con juegos de sombras, encuadres desequilibrados y un montaje rítmico que refuerza la sensación de amenaza constante.

La viuda de Bram Stoker demandó a Murnau por haber adaptado la novela sin derechos. Para evitar el plagio directo, cambiaron nombres: Drácula se volvió Orlok, Jonathan Harker pasó a llamarse Hutter, y Londres fue reemplazado por Wisborg.

Sin embargo, la estructura narrativa es muy similar. A pesar del intento de evadir la demanda, la corte ordenó destruir todas las copias de la película. Por suerte, algunos sobrevivieron y gracias a eso hoy podemos disfrutarla como un hito del cine mundial.

Nosferatu desarrolló la figura del vampiro como portador de enfermedad, de muerte y de lo siniestro. En los años siguientes, el vampiro fue ganando otras capas: el erotismo (con Bela Lugosi en 1931), la elegancia aristocrática (Christopher Lee en los 60), la angustia existencial (Entrevista con el vampiro, 1994), o incluso lo juvenil ( Crepúsculo , 2008).

El vampiro desde Nosferatu hasta hoy, ha sufrido múltiples transformaciones. Ha pasado de ser una figura repulsiva, terrorífica y espantosa, a convertirse en un ser melancólico, erótico e incluso heroico. Pero en todas sus formas, el vampiro representa lo otro, lo que tememos ya la vez deseamos: la inmortalidad, la transgresión, el deseo prohibido. En Nosferatu, el vampiro no es solo un monstruo, es una plaga, una sombra que se cuela por las rendijas de la normalidad, anunciando que el mal puede vivir al lado de lo cotidiano sin ser visto, miedo al otro, al extranjero, a la peste, al poder desmedido, o simplemente a la muerte, es una figura que se adapta a los temores de cada época, y por eso nunca muere.



Ver Nosferatu hoy es como abrir una puerta a los orígenes del terror cinematográfico. Es una película que no solo envejece bien a pesar de ser un cine distinto al de hoy, sino que sigue inspirando a directores, artistas visuales y narradores.

La figura del vampiro sigue tan vigente como siempre, porque su poder simbólico toca fibras profundas: el miedo al deseo, a lo desconocido, a la pérdida del control. Murnau, con su Nosferatu, no solo dio forma al monstruo, sino tambien lo hizo eterno.

En conclusión, Nosferatu no solo es un hito en la historia del cine, sino una manifestación de cómo el arte puede dar forma a nuestros miedos más profundos. Su estética, su simbolismo y su narrativa son testimonio del poder expresionista para conmover, inquietar y permanecer. Como dijo el poeta Novalis: “El arte es el reflejo de nuestra alma”. Y en el caso de Nosferatu, es el reflejo de nuestra parte más sombría, aquella que no se ve bajo la luz, pero que siempre está presente, como una sombra que nos sigue… silenciosa… inevitable. Su legado no está solo en el cine de terror, sino en la idea misma de que el cine puede ser un reflejo del alma humana, de sus miedos, sus sombras... y su semilla de sangre.



Nosferatu y el expresionismo alemán

 Ana Esther Avalos Guerrero 

El expresionismo alemán fue un movimiento artístico y cultural que surgió en Alemania en la década de 1910, se caracterizó por su enfoque en la expresión emocional y subjetiva, manifestándose en diversas formas de arte, incluyendo el cine parte de sus participantes tenían algo que plasmar sobre la realidad. La influencia del expresionismo se puede ver en el desarrolla del cine de terror, el cine de ciencia ficción, el cine de autor, el cine negro y su estética cinematográfico sigue siendo influyente en la actualidad. En las películas de terror podemos ver la influencia del expresionismo alemán en la película “Nosferatu” (1922), siendo una de las películas representativas de este e introduciendo el mito del vampiro, el cual surge de la mitología y la superstición de diversas culturas, sin embargo, la literatura también ha jugado un papel fundamental en la creación y difusión del mito del vampiro. El mito del vampiro ha influido en la narrativa cinematográfica de manera significativa, especialmente en la creación de personajes y la representación de la muerte y la inmortalidad.

El expresionismo alemán surgió en un contexto histórico marcado por la crisis y la transformación en Alemania. La derrota en la Primera Guerra Mundial, la inestabilidad política y la crisis económica crearon un clima de ansiedad y desesperanza que se reflejó en el arte, fue visto como una respuesta a dicha realidad, y su búsqueda de la verdad y la autenticidad tuvo un impacto significativo en la cultura alemana. En el cine se caracteriza por varias características clave:

·       Uso de la sombra y la luz: se utilizaba la sobra y la luz para crear un ambiente sombrío y opresivo.

·       Deformación de la realidad: los cineastas expresionistas alemanes deformaron la realidad para crear un mundo distorsionado y surrealista.

·       Uso de la arquitectura y el diseño: se hizo uso de la arquitectura y el diseño para crear un ambiente opresivo y claustrofóbico.

·       Enfoque en la psicología y la emoción: los cineastas se enfocaban en la psicología y la emoción de los personajes, creando un cine que era más introspectivo y subjetivo.

Nosferatu.

Nosferatu (1922) es una película alemana de terror dirigida por F. W. Murnau, considerada una de las obras maestras del cine expresionista. La película utiliza la iluminación y la sombra para crear un ambiente de terror y ansiedad, además La película hace uso de la narrativa y simbología para crear un ambiente de misterio y suspenso, la sombra también es vista desde un simbolismo de la muerte y la oscuridad, todo esto se vincula al conde Orlok. El castillo del conde Orlok da un ambiente fantasioso y de terror, sin embargo, proporciona el significado de fortaleza y la soledad del conde, asociándose a su poder y aislamiento.

Para llegar a esta obra hubo algunas complicaciones para Murnau, el director de “Nosferatu”, quien tuvo que hacer algunos cambios en la película para evitar una demanda por el plagio a “Drácula”, uno de estos cambios fue: cambios en los nombres de los personajes, cambios en la trama, cambios en los decorados y en la producción. Gracias a esto se pudo evitar la demanda, y a pesar de ellos, “Nosferatu” se volvió en una obra de arte única y una de las películas más influyentes en el género de terror.

El vampiro ha sido representado de diversas maneras en todo tipo de arte desde el clásico Drácula hasta lo más moderno de vampiros en “Crepúsculo” o en "Van Helsing: cazador de monstruos", el vampiro sigue siendo usado como metáfora y símbolo en cuanto a temas de muerte, inmortalidad, amor y pasión, siendo considerado hasta el día de hoy como relevantes.


 

Sombras que acechan: Nosferatu y el legado del Expresionismo alemán

 

Por: Melannie Jocelyn Beltrán Alfonso – zs21001792


El Expresionismo alemán trajo una revolución al cine con un estilo visual y narrativo que sigue influyendo en películas actuales. En el centro de este movimiento, surgido después de la Primera Guerra Mundial, encontramos "Nosferatu" (1922) de F.W. Murnau. Esta versión no autorizada de "Drácula" logró capturar la esencia del expresionismo y cambió para siempre cómo vemos a los vampiros, convirtiéndose en una película clave del cine de terror.

 

Nació en un momento de crisis para Alemania tras perder la Gran Guerra. El Expresionismo buscaba mostrar emociones internas a través de la distorsión de la realidad exterior. La inestabilidad política y económica de la República de Weimar fue el ambiente perfecto para un cine que rechazaba lo natural y prefería una estética deformada y simbólica.

 

El estilo visual del Expresionismo alemán es muy reconocible: escenarios torcidos con líneas inclinadas y espacios cerrados, fuertes contrastes entre luz y sombra, maquillaje exagerado y actuaciones llevadas al extremo. El mundo que muestra es un reflejo de la mente atormentada, donde lo que vemos revela conflictos internos. Este estilo de pesadilla ha influido mucho en el cine de terror posterior, desde los clásicos de Universal hasta directores actuales como Tim Burton, Guillermo del Toro o Robert Eggers, que han adaptado estos elementos visuales a nuevas sensibilidades.

 

 

 

La historia de "Nosferatu" sigue a Thomas Hutter, quien viaja a Transilvania para cerrar un negocio con el Conde Orlok, descubriendo demasiado tarde que su anfitrión es un vampiro que trae terror y muerte. Murnau crea una pesadilla visual que muestra perfectamente los principios expresionistas.

 

En cada imagen de la película vemos elementos típicos del movimiento. La sombra alargada del vampiro subiendo las escaleras es uno de los momentos más famosos del cine mudo, un gran ejemplo del uso expresionista de la luz para crear significado. Las tomas del castillo de Orlok, con sus arcos deformados y pasillos imposibles, muestran esa arquitectura antinatural tan típica del expresionismo. El propio Conde Orlok, interpretado por Max Schreck, es una figura deformada hasta lo monstruoso: calvo, con orejas puntiagudas, dedos largos como garras y dientes prominentes en el centro de la boca, muy diferente al seductor aristócrata de Bram Stoker.


Obligado a cambiar elementos clave para evitar acusaciones de plagio (que finalmente no logró evitar), Murnau transformó al seductor conde en una criatura repulsiva, cambió nombres y lugares, y modificó el final. Sin embargo, estos cambios forzados resultaron en una nueva interpretación que enriqueció el mito: el vampiro ya no era solo una amenaza individual sino una plaga, un símbolo de la enfermedad y la muerte colectiva, como sugiere la conexión visual entre Orlok y las ratas portadoras de peste.

 

 

La evolución del vampiro en el cine desde la criatura con aspecto de rata de Murnau hasta las figuras románticas y complejas de hoy, reflejan cambios profundos en nuestros miedos colectivos. Cada época redefine al vampiro según sus propios temores: en los años 30, Bela Lugosi representó al aristócrata extranjero que amenazaba los valores tradicionales; en los 70, el vampiro se volvió más sexual reflejando las tensiones de la revolución sexual; y en décadas recientes, desde "Entrevista con el vampiro" hasta "Crepúsculo", el vampiro se ha humanizado, convirtiéndose en un ser atormentado por su propia naturaleza.

 

Sin embargo, el vampiro siempre ha mantenido su función como símbolo de nuestros miedos más profundos: el miedo a la muerte, a la sexualidad prohibida, al "otro" extranjero, a las enfermedades contagiosas o a perder nuestra humanidad. La genialidad de "Nosferatu" está en haber captado este significado simbólico del monstruo, presentándolo no solo como un villano individual sino como una fuerza que va más allá de lo físico.

 

Cien años después de su creación, "Nosferatu" mantiene intacto su poder inquietante. Sus innovaciones técnicas y su ambiente opresivo siguen inspirando a cineastas actuales. El vampiro de Murnau, tan diferente de los vampiros románticos de la cultura popular actual, nos recuerda que en el centro del mito hay algo fundamental: el horror ante la muerte y la fascinación por lo que existe más allá de ella.

 

La obra maestra de Murnau no solo ayudó a establecer el lenguaje del cine de terror, sino que demostró el potencial del cine para crear poesía visual a partir de nuestras pesadillas colectivas. En un mundo donde el terror se ha vuelto cada vez más explícito, las sombras de "Nosferatu" nos recuerdan que lo verdaderamente aterrador vive en los rincones de la imaginación, en ese espacio inquietante entre lo visible y lo sugerido. Allí, en esa penumbra expresionista, el Conde Orlok sigue su vigilia eterna, acechando los límites de nuestro inconsciente colectivo.

Nosferatu, el vampiro que influyó en el cine

 

Gamboa Vela Briseydi

S21001814

Para comprender Nosferatu (1922), es necesario primero adentrarse en el Expresionismo alemán, un movimiento artístico que emergió a comienzos del siglo XX, especialmente tras la crisis que dejó la Primera Guerra Mundial. Frente a un contexto de inestabilidad política, económica y social, los artistas expresionistas buscaron plasmar las inquietudes internas del ser humano mediante formas distorsionadas, luces y sombras extremas, y atmósferas inquietantes que reflejaban las ansiedades de una sociedad profundamente marcada por la incertidumbre. En el cine, esto se tradujo en escenarios irreales, encuadres dramáticos y una fuerte carga simbólica que impactó profundamente en la estética del cine de terror y del cine negro.

En este marco se inserta Nosferatu, dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau, una de las obras maestras del expresionismo cinematográfico. La película es una adaptación no oficial de la famosa novela Drácula (1897) de Bram Stoker, y aunque se intentó evitar problemas legales cambiando los nombres de los personajes y algunos detalles de la trama, la viuda de Stoker demandó a la productora. Los tribunales ordenaron destruir todas las copias de la película, pero algunas sobrevivieron, permitiendo que este clásico llegara hasta nuestros días. En la adaptación, Drácula se convirtió en el Conde Orlok, Jonathan Harker en Hutter y Mina en Ellen. Además, se introdujo una variante importante: la presencia de la plaga como metáfora paralela al vampirismo, y un desenlace en el que Ellen, sacrificándose, desvía la atención de Orlok hasta que el amanecer lo destruye.

Visualmente, Nosferatu es un claro ejemplo del estilo expresionista. La película aprovecha escenarios sombríos, encuadres forzados y contrastes de luz y sombra para transmitir una constante sensación de amenaza. El uso del claroscuro potencia el terror: las sombras del Conde Orlok se vuelven un elemento narrativo más, anticipando su llegada e intensificando la tensión. Su figura cadavérica, los gestos rígidos y los largos dedos curvados de Orlok lo convierten en una representación viva del miedo colectivo de la época. No es solo un vampiro, sino la personificación de la peste y la muerte que amenazaba a Europa. La invasión de Orlok se puede leer como una metáfora de la propagación de la peste negra, relacionando la figura del vampiro con la enfermedad, el contagio y la decadencia moral tras la devastación de la guerra.


El impacto de Nosferatu fue tal que marcó la evolución de la figura del vampiro en el cine durante el siglo XX y hasta nuestros días. En la película de Murnau, el vampiro es un ser monstruoso, deshumanizado y asociado directamente al miedo a la enfermedad y la muerte. Sin embargo, en versiones posteriores como Drácula (1931) de Tod Browning, con la interpretación de Bela Lugosi, el vampiro adquirió una dimensión aristocrática y seductora. Dejó de ser una mera criatura grotesca para convertirse en un símbolo del deseo reprimido y la atracción por el peligro, cargado de erotismo y sofisticación.

Con el paso del tiempo, esta figura se transformó aún más. Películas como Entrevista con el vampiro (1994) presentaron al vampiro como un ser trágico, condenado a la inmortalidad y la soledad eterna. Ya en el siglo XXI, la imagen del vampiro se diversificó ampliamente. Desde la visión romántica y juvenil de la saga Crepúsculo, hasta enfoques más oscuros y existenciales como en Only Lovers Left Alive (2013) o la serie Drácula de Netflix, el vampiro se ha mantenido como un símbolo cultural versátil. Estas últimas representaciones exploran temas como la decadencia cultural, la alienación y el tedio de la eternidad.

En definitiva, desde Nosferatu, la figura del vampiro ha evolucionado de forma sorprendente, pero siempre conservando su esencia de criatura inquietante que refleja los miedos y deseos más profundos de la humanidad. La sombra del Conde Orlok sigue proyectándose, no solo en las paredes de la película de Murnau, sino también en el imaginario colectivo del cine de terror.

En lo personal y como añadido he de recomendar ampliamente el remake de Nosferatu (2024) de Robert Eggerts ya que considero que sigue al pie de la letra al Expresionismo Alemán sin recurrir al cambio total de la obra original, es por ello que la considero un filme que hace honor a Nosferatu (1922) pero con la implementación de elementos del cine moderno con un trabajo de fotografía excelente y un guion que no decepciona.



Elefante: o de cómo lo cotidiano es trastocado

Era enero de 2017. Aquella mañana como cualquier otra, en un colegio de la ciudad de Monterrey, todo parecía tranquilo, los padres y madres...