Análisis cinematográfico UV
Este es un espacio de aprendizaje para quienes cursen la Experiencia Educativa Análisis cinematográfico de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la UV.
jueves, 30 de abril de 2026
miércoles, 29 de abril de 2026
sábado, 25 de abril de 2026
Los olvidados
La llamada Época de Oro del Cine Mexicano, comprende un periodo de producción nacional que va de finales de la década de los 30 a mediados de los 50, según el historiador o la fuente que se consulta. Lo cierto es que fue una etapa de la producción fílmica nacional en la que intervienen distintos factores para dar constitución a un momeno de la industria fílmica nacional que marcaría un antes y un después en el cine mexicano.Muchas son la producciones nacionales como los actores y directores que contribuyeron a darle sentido a un cine en el que la sociedad mexicana encontró en sus historias y personajes motivos suficientes para reconocer en aquel cine una industria capaz de crear reflejar, de recrear, de contar en sus melodramas campesinos, en sus ficciones citadinas, en su temáticas indígenas como en sus comedias de barrios, momentos a partir de los cuales reconocer y suscribir un sentimiento de identidad como nunca se ha vuelto a presentar.Flor Silvestre (Fernandez, 193), Nosotros lo pobres (Rodríguez, 1948), Una familia de tantas (Galindo, 1949) o Nosotros lo pobres (Buñuel, 1950), son algunos de los ejemplos en los que la manufactura de estos filmes, desde miradas diferentes abordan temáticas que terminaron por construir un universo que deviene en sello de identidad de una filmografía que engalanó las marquesinas y los festivales de muchas partes del mundo, en donde el apláuso, las lagrimas y los premios, son una evidencia de la comunicación del público como también de aquellos que jazgan la calidad de una cinta.
Es justamente el drama urbano del director Luis Buñuel (Un perro Andaluz, 1929; El Gran Calavera, 1949, su primera película en México; Subida al cielo, 1952; La ilusión viaja en tranvía, 1954), una cinta que vivió la censura de la autoridad mexicana por el crudo retrato de la pobreza en nuestro país, el que te proponemos ahora para realizar tu análisis, atendiendo a las siguientes consideraciones En esta ocasión el formato para la entrega que se hará en EMINUS 4, es en un cartel cinematográfico, que debe integrar los siguientes elementos de contenido, estructura y recursos ilustrativos.
- Ficha técnica de la película
- Título
- Director
- Año
- Género
- Guión
- Fotografía
- Música
- Reparto
- Sinopsis breve de la película
- Análisis
- Espacio y ambientación
- Personajes
- Aspectos técnicos
- Recursos oníricos y simbólicos
- Mensaje de la cinta
- Conclusiones del estudiante.
jueves, 23 de abril de 2026
Umberto D. (1952)
La obra maestra de Vittorio De Sica, es probablemente el punto más alto y desgarrador del neorrealismo italiano. Aquí analizamos la violencia lenta y silenciosa de la indiferencia social hacia la vejez.
El espacio como cárcel:
En el filme se utiliza una composición estática y opresiva.
Los planos suelen ser cerrados cuando Umberto está en su habitación, subrayando
su asfixia económica y emocional. A menudo vemos a Umberto en primer plano
mientras el mundo sigue su curso al fondo, ignorándolo. La ciudad de Roma no es
un escenario turístico, sino un monstruo de piedra y ruido que no tiene espacio
para los que ya no le son útiles al sistema de producción. La famosa escena de
la sirvienta preparando el café por la mañana es neorrealismo puro.
Los personajes son representantes de la ciudadanía Italiana en
la posguerra, pues en ello no vemos solo personas, sino arquetipos de una
sociedad que intenta olvidar su pasado:
·
La casera representando la nueva burguesía
despiadada. Ella quiere generar a toda costa con su casa, deshacerse de lo
viejo (Umberto) para dar paso a lo nuevo y seguir sacando provecho, como una
Italia que quiere borrar las huellas de la guerra a costa de la humanidad.
·
La sirvienta siendo el espejo de Umberto. Joven,
embarazada y sin futuro claro pero lleno de posibilidades aún, representa la
incertidumbre de la clase obrera. Su interacción con Umberto es sutil y
funcional; no hay grandes diálogos de consuelo, solo una mirada compartida de
dos seres atrapados en el mismo desmorone.
·
El perrito quien más que una mascota, es la
extensión del alma de su dueño. Es el único vínculo que lo mantiene unido a la
dignidad y le da vida, el representa la lealtad pura en un mundo que se ha
vuelto transaccional, básicamente es todo lo que le queda a él y al cachorro
también, a ambos les han dado la espalda y en otro contexto podrían ser desecho
(como lo deja ver la escena de la perrera).
El punto de giro más doloroso ocurre cuando el protagonista
intenta pedir limosna, ahí es su punto más bajo y donde se vuelve totalmente
invisible a la sociedad, el momento en que extiende la mano y luego la voltea
pretendiendo que solo estaba comprobando si llovía es una de las metáforas más
potentes sobre la vergüenza y el orgullo. Esto nos obliga a ver lo que pasaba
con tantas personas después de tantos años de trabajo, no había derechos ni
retiro, había miseria y a nadie le gusta admitir que es miserable por ende tragaba
su propia hambre.
Las vías del tren:
El intento de suicidio fue la parte donde Umberto ya había desistido tras tanto dolor y olvido, al no encontrar soluciones decide irse no sin antes llevarse a su único ser amado, pero es la reacción del perro (reaccionando a su instinto de supervivencia) lo que lo devuelve a la realidad y ahí pasa algo más profundo, el perro deja de confiar en él y en el arrepentimiento de su amo, no solo hay perdón y confianza de nuevo, sino el inicio de una nueva oportunidad para ambos, dando un final vitalista. Quizá no se soluciona su pobreza, pero recupera su propósito. La última escena de ellos alejándose en el parque muestra que, aunque el sistema lo haya abandonado, su humanidad permanece intacta, así como los niños del parque por primera vez son ellos mismos y ya.
Conclusión:
Lo más valioso de la cinta es que no necesita villanos para
mostrar problemas, el posible villano es simplemente la falta de empatía
colectiva y un sistema injusto. Me parece fascinante cómo logran que un perro
sea el ancla moral de toda una nación y al final, no lloras por la pobreza de
Umberto, lloras por su soledad, y eso la hace una obra mucho más universal y
atemporal que cualquier drama contemporáneo. Es cine crudo, sin filtros, que te
obliga a sentir el peso de cada moneda que falta en el bolsillo.
Elephant (2003)
Dirigida por Gus Van Sant, no es una película del tipo convencional sobre algo lamentablemente muy común en las últimas décadas como lo es un tiroteo escolar; es un ejercicio de observación minuciosa y poética. Inspirada en la masacre de Columbine perpetrada en 1999 siendo un caso criminal muy conocido y antes mencionado en múltiples productos audiovisuales, la cinta se aleja del amarillismo para sumergirnos en la cotidianidad suspendida de un día que parece no terminar, tal como se estima que fue la desesperante situación para las verdaderas víctimas.
El juego de perspectivas y el tiempo en bucle:
Lo mejor del filme es su estructura no lineal. Utilizando la
técnica de la perspectiva múltiple ofrece esta historia contada varias veces
con un detalle tan limpio pero realista, que donde un hecho converge ante distintos
puntos de vista se repite tal cual y acorde a la persona que nos pretende dar
su testimonio. A su vez, al ver la misma escena varias veces, la película nos
dice que la realidad es subjetiva. Cada estudiante tiene su propio universo,
mientras para uno, el momento es insignificante, para otro es el preludio de su
muerte. Este recurso genera una sensación de que la tragedia es inevitable y da
impotencia. Los planos eternos donde los seguimos por la espalda nos convierten
en sombras de los personajes o espectadores forzados. No hay cortes rápidos la
cámara flota, dándonos una sensación de paz que contrasta violentamente con el
horror que sabemos que vendrá.
Personajes como metáforas del ecosistema escolar:
Los protagonistas no son necesariamente individuos
complejos, sino representaciones de roles jerárquicos y estereotípicos en una
preparatoria estadounidense.
Primero está Eli (El
Fotógrafo): Representa al observador sensible y el talento que se pudo perder
entre las víctimas. Su cámara es un filtro entre él y la realidad, capturando
la belleza efímera antes del caos.
Después está John (El chico popular): Representa la
fragilidad de la estructura familiar. A pesar de su apariencia, carga con la
responsabilidad de un padre irresponsable y alcohólico. Curiosamente es el
primero en notar que algo anda mal.
En otro momento vemos
a Michelle (La chica insegura): Encarna el trauma del cuerpo y el acoso sutil.
Su comportamiento retraído y su timidez extrema la convierten en una metáfora
del aislamiento emocional, su forma de morir no le dio tiempo ni de reaccionar.
Finalmente están las tres amigas : Representan la
superficialidad y la presión estética. Su ciclo de comer y vomitar simboliza un
entorno que consume y desecha a los jóvenes según su apariencia, además que en
su charla vacía se percibía cierta desconexión e inmadurez, una exageración del
adolescente promedio.
Los perpetradores, su motivación y el vacío:
Alex y Eric son presentados no como monstruos, sino como
muertos en vida. La película evita darnos una sola respuesta psicológica o
esperanza o solución porque no la hay, pero nos deja pistas visuales sobre su
desapego y cuáles fueron sus móviles:
Su vida se resume en
que juegan videojuegos sobre disparos, ven documentales sobre el nazismo y
compran armas por internet con la misma naturalidad con la que tocan el piano,
es decir, consumen e internalizan violencia. Lo más frustrante es que su mayor
motivación no parece ser una venganza clara, sino un deseo de sentir algo o de
tener el control total sobre un sistema que los ignora. Su comportamiento es
robótico, desprovisto de la euforia que solemos ver en el cine de acción.
El clímax en la cafetería y los pasillos es aterrador por su
silencio y frialdad. La interacción final, especialmente la escena en la cámara
frigorífica con Alex es una metáfora de la aleatoriedad de la muerte. No hay un
gran discurso final, solo un juego de tin marín de vida o muerte. Los
perpetradores no ven a sus compañeros como personas, sino como objetivos en un
mapa, lo que subraya la deshumanización absoluta, incluso uno de ellos acaba
con su amigo y parece que, así como la historia, las masacres en estados unidos
aún no tienen fin.
Opinión Personal:
Para mí, Elephant es profundamente incómoda porque se niega
a darnos el consuelo de una explicación simple. El título hace referencia a la
frase "el elefante en la habitación": algo tan grande que nadie
quiere ver y así de grotesco es el tema de los tiroteos.
Lo que más me impacta es cómo el director logra que la
belleza de la luz solar entrando por las ventanas y la calma de los pasillos se
sientan como una amenaza. Es una obra que te deja con un nudo en la garganta y pensando,
no por lo que muestra (en parte sí porque es violento, pero seco), sino por lo
que nos dice sobre la deshumanización y es que, aunque estemos todos en el
mismo edificio, en realidad estamos a kilómetros de distancia los unos de los
otros. Es una experiencia visual que se siente más como una pesadilla que como
una película.
Elephant:
Análisis de "Elephant" el problema en la habitación
Introducción
Elephant es una película diferente. No intenta explicar las razones de una tragedia con un discurso largo. Lo que hace es observar, mirar la vida normal de los estudiantes, sus rutinas y sus silencios. Es una forma en que la pelicula te obliga a estar atento a los detalles, porque al final, la realidad es mucho más impactante.
Sinopsis
La historia sigue a varios estudiantes durante un día escolar que parece normal. Vemos a una chica tímida, a un fotógrafo, entre otros. Cada uno vive en su propio mundo. Pero, mientras ellos están en sus cosas, dos adolescentes planean un ataque. La película no trata sobre la violencia en sí, sino sobre cómo un día común se rompe cuando nadie se da cuenta de lo que está por pasar a su alrededor.
Elementos clave de la narrativa
Cada quien ve una parte del rompecabezas: La historia se cuenta a través de los ojos de diferentes personas. Es interesante ver cómo todos caminan por los mismos pasillos pero nunca se detienen. Esa sensación de estar rodeados de gente, pero sin conectar con ellos, es el corazón de la película.
El tiempo que va y viene: La película no sigue un orden de "inicio y fin". Repite escenas desde distintos ángulos. Esto es muy efectivo porque, como ya sabemos que algo malo va a pasar, ver a los personajes caminar hacia ese momento genera una sensación de tensión que se torna incomodo, pero genera un morbo por saber como terminara.
Pistas escondidas: La película es experta en decir las cosas sin hablar. En el fondo de muchas escenas, ahí están los atacantes. Nadie les presta atención, nadie se pregunta que pasa, y ahí es donde se nota el peligro. Son señales mudas que te avisan qué pasará, pero que el resto de los personajes decide ignorar.
El simbolismo: ¿Por qué "Elephant"?
El título viene de una frase que dice: "es como tener un elefante en la habitación". Significa que hay un problema enorme, que todos ven, pero del que nadie quiere hablar por miedo o por comodidad. Para la película, ese "elefante" es la violencia escolar y el aislamiento que viven muchos jóvenes. El director nos dice que las tragedias no ocurren de la nada; ocurren porque, como sociedad, decidimos no mirar lo que es evidente.
miércoles, 22 de abril de 2026
Análisis Cinematográfico UV
Umberto D.
Umberto D. es una de las películas más representativas del neorrealismo italiano, movimiento cinematográfico surgido después de la Segunda Guerra Mundial que buscaba retratar la realidad social de forma honesta, mostrando la vida de personas comunes y sus problemas cotidianos. Dirigida por Vittorio De Sica, la cinta cuenta la historia de Umberto Domenico Ferrari, un hombre jubilado que vive en una situación económica muy difícil y lucha cada día por conservar su dignidad.
Desde el inicio, vemos a Umberto enfrentarse a una sociedad indiferente. Su pensión no le alcanza para pagar la renta y su casera constantemente lo presiona para desalojarlo. A esto se suma la soledad que vive, ya que parece no tener familia cercana ni personas que realmente se preocupen por él. Su única compañía fiel es su perro Flike, quien se convierte en un símbolo de cariño y lealtad dentro de una vida marcada por el abandono.
A lo largo de la película, acompañamos a Umberto en pequeños momentos de su rutina: buscar dinero, intentar vender algunas pertenencias, visitar conocidos y tratar de resolver sus problemas sin perder el orgullo. Aunque aparentemente no suceden grandes acontecimientos, cada escena refleja la angustia de alguien que está siendo desplazado por la sociedad. Esa sencillez narrativa es precisamente una de las mayores fortalezas de la película.
Visualmente, la fotografía en blanco y negro refuerza el tono melancólico de la historia. Los espacios reducidos, las calles comunes y la falta de glamour hacen sentir al espectador dentro de una realidad dura y auténtica. Además, la actuación de Carlo Battisti resulta muy natural, logrando que el personaje se perciba real y cercano. Sus silencios, miradas y gestos transmiten más que muchos diálogos.
lunes, 20 de abril de 2026
Análisis Humberto D o de cómo la pobreza puede alcanzar a todos
El Neorrealismo italiano fue un movimiento cinematográfico que surgió en Italy después de la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que la pobreza, la crisis económica y la desigualdad marcaron profundamente la vida de millones de personas. Frente al cine comercial de la época, este movimiento apostó por retratar la realidad cotidiana de las clases más vulnerables, mostrando la vida tal como era: dura, sencilla y profundamente humana.
De acuerdo con David Bordwell en El arte cinematográfico, este estilo buscaba presentar “una mirada honesta sobre la realidad social”, haciendo del cine una herramienta de sensibilidad y conciencia. Películas como Bicycle Thieves, Rome, Open City y La Terra Trema son referentes clave de este movimiento, y una de las más conmovedoras es sin duda Umberto D., dirigida por Vittorio De Sica.
La historia de Umberto D. gira en torno a Umberto Domenico Ferrari, un anciano jubilado que sobrevive con una pensión insuficiente en una pequeña habitación rentada. Acompañado únicamente por su perro Flike, enfrenta la amenaza constante de ser desalojado por no poder pagar la renta. A medida que la película avanza, observamos cómo la soledad, la enfermedad y la indiferencia social van desgastando su ánimo. La trama es sencilla, pero profundamente emotiva, porque no se apoya en grandes acontecimientos, sino en pequeños momentos cotidianos que muestran la desesperación silenciosa de una persona abandonada por el sistema. La relación con su perro simboliza la única forma de compañía y afecto genuino que le queda en un entorno donde parece haber dejado de importar.
Uno de los aspectos más valiosos de esta película es su puesta en escena, que refleja de manera clara las características del neorrealismo. Vittorio De Sica utiliza escenarios modestos, actuaciones naturales y un ritmo pausado para mostrar la rutina de Umberto sin artificios ni exageraciones dramáticas.
Esta forma de narrar transforma la historia de un solo anciano en una denuncia social sobre el abandono y la deshumanización. La película no busca entretener con espectáculo, sino provocar empatía y reflexión sobre quienes viven al margen de la atención social.
Dentro del Neorrealismo italiano existen otras películas fundamentales que también muestran la lucha cotidiana de personas comunes. Bicycle Thieves, también de Vittorio De Sica, cuenta la desesperación de un padre que pierde la bicicleta con la que trabaja, mientras que Rome, Open City, de Roberto Rossellini, retrata la resistencia italiana durante la ocupación nazi.Como yo lo veo desde mi perspectiva, considero que el mensaje de Umberto D. sigue siendo muy actual. La película muestra una realidad dolorosa: cómo las personas mayores pueden llegar a sentirse invisibles en una sociedad que valora más la productividad que la dignidad. Umberto no solo enfrenta pobreza económica, sino también abandono emocional y falta de reconocimiento. Esto invita a reflexionar sobre cómo tratamos hoy a las personas mayores y sobre la importancia de construir una sociedad más empática y humana. En una época donde la juventud y la eficiencia parecen ser lo más importante, esta película nos recuerda que todas las etapas de la vida merecen respeto. La vejez no debería vivirse en soledad ni en el olvido.
En definitiva, me quedo con que a través de la historia de un anciano y su perro, el Neorrealismo italiano demuestra que el cine puede ser una poderosa herramienta para visibilizar injusticias y despertar sensibilidad. Más allá de su contexto histórico, la película sigue siendo relevante porque nos confronta con preguntas sobre la dignidad, la empatía y el valor que damos a la vida humana. Esa es la grandeza de este tipo de cine: hacernos mirar de frente realidades incómodas para recordarnos que detrás de cada problema social hay personas que sienten, sufren y merecen ser vistas.jueves, 16 de abril de 2026
Umberto D la resilencia de un hombre que lo perdio todo
En los años de la posguerra había dos Italias: Una Italia
llena de cultura, avances, moda y lujos; y la Italia que estaba cargando con
las consecuencias de la posguerra. La cara que se le daba al resto del mundo
era una Italia feliz que superaba la consecuencias de la guerra con la frente
en alto y buena cara, el resto del país sufría de crisis, desempleo, despojo y
olvido.
Fue en este contexto y con una industria cinematográfica fragmentada por la guerra que un grupo de directores y críticos decidieron reinventar el cine como se había hecho antes. Con la recién libertad de la que disponían y mucha conciencia social, dejaron de lado los sets, las grandes producciones y los actores de renombre, para empezar a grabar historias comunes, en locaciones reales y con gente de la calle, historias que retrataban la vida de los italianos comunes de aquellos quienes realmente lidiaron con las consecuencias de la guerra.
Películas como:
Sciuscià 1946
Roma citty aperta 1945
I ladri di biciclette 1948
Narran las historias de estas personas y su día a día.
Umberto D nos cuenta la historia de un extrabajador administrativo que sufre los desaires y abusos constantes a su dignidad, por parte de su casera, quien amenaza con dejarlo en la calle si no le paga. Umberto pasa por multiples peripecias intentando conseguir el dinero antes de quedarse en la calle, todo esto mientras la idea de quitarse la vida le ronda en la cabeza.
Desde quienes con indiferencia lo ignoraban, hasta quienes
le robaban con una sonrisa en la cara, la mayoría de personajes muestran la falta
de empatía y solidaridad hacia un hombre honorable y amable que parecía
demasiado ingenuo para ese mundo y es que solo un puñado de personas son las
que le muestran algo de amabilidad y calidez cada uno de diferente manera; la
trabajadora del hogar, su amigo en el hospital de la beneficencia y su inseparable
compañero flike.
En lo personal me parece muy interesante se muestra como es
envejecer, ser cada vez más olvidado, perder la capacidad de trabajar y ser
tratado como un estorbo, me parece que da un mensaje muy importante a los
espectadores sobre empatía. ya que no solo nos hacen tomarle afecto al señor,
sino a su perrito, un animal noble y fiel que acompaña a nuestro protagonista de
forma honorable, y sin embargo toma su propia decisión a la hora de escapar de
su dueño cuando este quería suicidarse con él. Creo que ahí el perro muestra
mucha humanidad, no solo por mostrar autonomía ante su dueño, sino por darle
una lección de forma indirecta y después perdonarlo para empezar a jugar con
él.
Creo que otro elemento que nos ayuda a empatizar con el es
el tiempos en sí, sin cortes apresurados y con casi nulas elipsis dentro de las
escenas vemos como el tiempo le da entero protagonismo a Umberto haciendo la
situación no solo más cotidiana sino íntima y real, autentica; cosa que es un
acierto enorme dentro de la película.
Umberto sin embargo nos muestra que no solo se puede
envejecer con dignidad, sino afrontar cualquier situación difícil con ella, que
a pesar de todo nuestro carácter y actitud ante las situaciones de la vida son
lo que nos define y que el honor no se compra, al menos yo me quedo con eso.
miércoles, 15 de abril de 2026
Umberto D
El
Neorrealismo italiano tuvo origen en los años posteriores a la Segunda Guerra
Mundial, en aquel entonces Italia enfrentaba una crisis económica y social.
Este movimiento se caracterizó por rodajes en
escenarios reales, uso de actores no profesionales y narrativas centradas en la
vida de las clases populares, mostrando la precariedad y
la lucha diaria de la gente común. Directores como Roberto Rossellini, Luchino
Visconti y Vittorio De Sica, junto con el guionista Cesare Zavattini, fueron
sus principales exponentes. El Neorrealismo se convirtió en una respuesta
estética y ética frente al cine de estudio y a las ficciones idealizadas de
Hollywood, buscando un cine comprometido con la realidad social.
Fuente:
【
Neorrealismo Italiano 】 Características, Historia y Películas
La
trama de Umberto D. sigue a Umberto Domenico Ferrari, un funcionario público, ya jubilado, que vive
de una pensión insuficiente. No tiene familia, y su único apoyo es María, la
criada del edificio en el que vive y donde está a punto de ser desalojado por
la casera. María y su perro, Flike, son sus únicos vínculos afectivos, símbolos
de compañía y esperanza. A lo largo de la película vemos cómo Umberto lucha por
mantener su dignidad, o tal vez su orgullo, en medio de la pobreza y la
indiferencia social.
¿Es
su dignidad lo que protege Umberto? ¿O es sólo su orgullo el que le impide
pedir ayuda?
A las personas a su alrededor no parece preocuparles su evidente situación de pobreza
(salvo a María, pero con sus propios problemas no hay mucho que ella pueda
hacer para ayudar), y pareciera que no es solamente la sociedad indiferente la
que lo olvida, sino él mismo quien, una vez “agotadas” sus opciones, renuncia a
buscar una salida.
La
puesta en escena es fundamental para entender el filme: De Sica utiliza espacios cotidianos, calles y habitaciones modestas,
él único edificio que resalta por su arquitectura es en el que Umberto trabajó,
y no sé si es porque la película no tiene color, pero me pareció que incluso
ese lugar se veía un poco descuidado.
La
cámara se detiene en gestos pequeños, pero que resaltan los sentimientos de los
personajes, como la mirada cansada de Umberto, el silencio resignado de María,
la ternura hacia el perro, elementos como estos nos transmiten crudeza, la
dureza de la vida, todo sin la necesidad de diálogos complejos ni grandes
discursos. La película se inscribe en las premisas del Neorrealismo porque rechaza el espectáculo y apuesta por la verdad emocional,
mostrando que la pobreza y la soledad no son solo actuaciones, sino
experiencias reales y, para el contexto histórico en el que fue realizada la obra,
cotidianas.
En
Flike podemos ver la última esperanza a la que se aferra Umberto, y su relación
nos enseña que, en la soledad más dura, el más mínimo gesto de afecto puede ser
un refugio de toda la indiferencia que nos rodea.
Dentro del Neorrealismo encontramos otras películas emblemáticas como Roma, città aperta (1945) de Rossellini, La terra trema (1948) de Visconti y Ladri di biciclette (1948) también de De Sica. Todas ellas comparten la intención de retratar la lucha cotidiana de las clases trabajadoras y los marginados,
alejándose de los finales ficticios y felices para mostrar la realidad social.
El tema de la vejez que se toca en Umberto D. no solo me parece conmovedor, o triste, sino realista. Se nos platea cómo la sociedad suele relegar a los ancianos, tratándolos como una carga, olvidando todo lo que en algún momento le aportaron, e inclusive negándoles su humanidad. El desamparo que viven tantísimos adultos mayores, sin embargo, no es lo único que podemos interpretar con esta obra, porque al fin y al cabo todos en algún momento llegaremos a cierta edad donde se nos dificulte el ser autosuficientes, es entonces donde la película nos da un mensaje quizás incómodo, pero cierto, que la juventud (bien representada en María, que aún con tantos problemas no se preocupa demasiado) no es eterna y que en un mundo abusivo, la dignidad que nos aguarde en la vejez no depende demasiado de cómo construyamos nuestras vidas hoy.
Nos obliga a reflexionar nuestras propias acciones, y entonces, tal vez, intentaremos
ser más amables y considerados con nuestros adultos mayores.
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