En los años de la posguerra había dos Italias: Una Italia
llena de cultura, avances, moda y lujos; y la Italia que estaba cargando con
las consecuencias de la posguerra. La cara que se le daba al resto del mundo
era una Italia feliz que superaba la consecuencias de la guerra con la frente
en alto y buena cara, el resto del país sufría de crisis, desempleo, despojo y
olvido.
Fue en este contexto y con una industria cinematográfica fragmentada por la guerra que un grupo de directores y críticos decidieron reinventar el cine como se había hecho antes. Con la recién libertad de la que disponían y mucha conciencia social, dejaron de lado los sets, las grandes producciones y los actores de renombre, para empezar a grabar historias comunes, en locaciones reales y con gente de la calle, historias que retrataban la vida de los italianos comunes de aquellos quienes realmente lidiaron con las consecuencias de la guerra.
Películas como:
Sciuscià 1946
Roma citty aperta 1945
I ladri di biciclette 1948
Narran las historias de estas personas y su día a día.
Umberto D nos cuenta la historia de un extrabajador administrativo que sufre los desaires y abusos constantes a su dignidad, por parte de su casera, quien amenaza con dejarlo en la calle si no le paga. Umberto pasa por multiples peripecias intentando conseguir el dinero antes de quedarse en la calle, todo esto mientras la idea de quitarse la vida le ronda en la cabeza.
Desde quienes con indiferencia lo ignoraban, hasta quienes
le robaban con una sonrisa en la cara, la mayoría de personajes muestran la falta
de empatía y solidaridad hacia un hombre honorable y amable que parecía
demasiado ingenuo para ese mundo y es que solo un puñado de personas son las
que le muestran algo de amabilidad y calidez cada uno de diferente manera; la
trabajadora del hogar, su amigo en el hospital de la beneficencia y su inseparable
compañero flike.
En lo personal me parece muy interesante se muestra como es
envejecer, ser cada vez más olvidado, perder la capacidad de trabajar y ser
tratado como un estorbo, me parece que da un mensaje muy importante a los
espectadores sobre empatía. ya que no solo nos hacen tomarle afecto al señor,
sino a su perrito, un animal noble y fiel que acompaña a nuestro protagonista de
forma honorable, y sin embargo toma su propia decisión a la hora de escapar de
su dueño cuando este quería suicidarse con él. Creo que ahí el perro muestra
mucha humanidad, no solo por mostrar autonomía ante su dueño, sino por darle
una lección de forma indirecta y después perdonarlo para empezar a jugar con
él.
Creo que otro elemento que nos ayuda a empatizar con el es
el tiempos en sí, sin cortes apresurados y con casi nulas elipsis dentro de las
escenas vemos como el tiempo le da entero protagonismo a Umberto haciendo la
situación no solo más cotidiana sino íntima y real, autentica; cosa que es un
acierto enorme dentro de la película.
Umberto sin embargo nos muestra que no solo se puede
envejecer con dignidad, sino afrontar cualquier situación difícil con ella, que
a pesar de todo nuestro carácter y actitud ante las situaciones de la vida son
lo que nos define y que el honor no se compra, al menos yo me quedo con eso.



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