Desde que el cine, cine es, ha mostrado a lo largo de su historia no sólo ser una industria, sino un medio capaz de evocar momentos entrañables de la propia historia de las sociedades y culturas, siempre al cobijo de formas elocuentes para hacer significativos aquellos relatos que pueden llegar a recrear con profundo sentido eventos como las propias vidas de sus personajes; en donde lo estético, creativo, lúcido, entrañable son recursos de los que hecha mano un realizador para poder involucrar al espectador en su puesta en escena, para lograr con ello, dramas memorables que terminar por anidar en el corazón, el ánimo, el álma de quienes de la contemplación pasar al reconocimiento que una película los ha marcado y dejado huella para siempre.
Tal puede ser el caso de una cinta como Cinema Paradiso (Tornatore, 1988), una entrañable cinta que llegara a marcar a toda una generación de aficionados y amantes del cine, al ser ella misma un homenaje al llamado Séptimo Arte y en la que su director le da voz y presencia al cine, para que sea él mismo quien revise, muestre y reflexione sobre su propia condición de personaje con atributos para verse a sí mismo y entablar con el espectador una comunión conmovedora, al narrar la historia de un pequeño niño de algún pueblo italiano quien encontró en un viejo proyeccionista, el calor paterno que no pudo tener en casa, para que de su mano y sus enseñanzas terminara por enamorarse de un medio a través del cual -cada semana- se asomaba al mundo y la vida misma, en aquellos instantes de gloria de una fábrica de sueños que viviría una etapa de crísis y con ello el cierre del espacio de entretenimiento que llegó a tener aquel pueblo que terminó siendo testigo del momento crepuscular que vivió el cine cuando la modernidad se hizo presenta, lo mismo con la llegada del mercado de video que por la apuesta de un desarrollo urbano que no tuvo contemplación con la arquitectura de un recinto a través del cual se pudo contar la historia misma de aquella comunidad pueblerina.
En ese contexto, como un primer acercamiento al cine, quiero que hables de tu propia experiencia como un joven que ha tenido ocasión de disfrutar del cine, para lo cual te propongo que reflexiones sobre las siguientes preguntas y puedas -a partir de ella- hacer debajo de estas líneas tu comentario.
- ¿Qué conectarías, desde tu propia experiencia como persona, con algún pasaje que hayas visto o reconocido en la película?
- ¿Qué momento de la película te pudo parecer particularmente significativo en la propia trama de la obra?
He conectado con la película por el lugar, me recuerda al pueblo en donde crecí y el como la comunidad estaba relacionada respecto al gusto por el único entretenimiento que se encontraba ahi, el cine; se refleja al cine como un segundo hogar, además de un núcleo que se formaba, la confianza que había y compartían las personas al ir; las emociones que se transmitían, por otro parte se mostraba como las cintas pasaban por un filtro que era la iglesia para prohibir y censurar contenido que ellos clasifican como repugnante, lo cual después cambio a lo largo del desenlace. Sentí como es lo cotidiano de la vida, la importancia de valorarse uno mismo antes las adversidades, la relación de Alfredo con Salvatore, que se complementaba, la motivación y superación que había ,conectaron por la relación y el interés que ambos tenían por el cine, creando una relación empática y fraternal. No era solo ver la película y el proceso que conlleva proyectarla, era reflejarnos en ella como mismos espectadores, como un espejo. era escapar de lo que había alrededor. el cine era educar, y proyectarnos conectar con los actores y aprender, pero también pensar que a veces la cruda vida no era como los cines lo proyectaban, finalmente, siempre queda un poco de ello en nosotros como personas.
ResponderEliminar